Las actuaciones municipales para frenar el cambio climático comienzan a notarse, pero servicios como el transporte tienen que mejorar bastante. Las decisiones tomadas a nivel municipal son un elemento básico para frenar el cambio climático. Ello se debe en gran parte a que son los principales responsables de gestionar las políticas relacionadas con los sectores difusos (urbanismo, vivienda, tráfico urbano y residuos urbanos), los más difíciles de abordar a la hora de reducir emisiones de GEI. Muy pocos científicos cuestionan ya la realidad del cambio climático. Los estudios más recientes identifican diversos extremos climáticos y pruebas que incluyen cambios en los vientos, las precipitaciones, la salinidad de los océanos, el hielo marino o las capas de hielo. En España, los fenómenos naturales extremos como la sequía o las lluvias torrenciales se harán más frecuentes y las temperaturas podrían subir hasta 8ºC a finales de siglo. Para frenar este problema, los expertos recomiendan tomar desde ya medidas drásticas en el actual modelo energético, y reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).