La música en vivo es una experiencia increíble y única, pero su defecto es que, si quieres oír solo una parte específica de ella porque, digamos, es tu favorita, tienes que oír la pieza completa de nuevo; no puedes saltarte las partes que no te gusten, no puedes ignorar lo que sea "menos lindo", porque no es así como funciona.
De forma similar es la vida; hay momentos lindos y conmovedores, eufóricos y emocionantes, pero también están los grises y llenos de lluvia, los impotentes y repletos de dolor, y estás en la obligación de vivirlos: no hay forma de huir de ellos, sin importar si estás de acuerdo o no.
De eso trata este libro.